Entonces Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Señor, si un hermano de la iglesia me hace algo malo, ¿Cuántas veces debo perdonarlo? ¿Sólo siete veces?". Jesús le contestó: “No basta con perdonar al hermano sólo siete veces. Hay que perdonarlo una y otra vez; es decir, siempre”. En el Reino de Dios sucede algo parecido a lo que sucedió cierta vez en un país. El rey mandó llamar a sus empleados para que le informaran cómo andaban sus negocios y para que le pagaran todo lo que le debían. Cuando comenzó a sacar cuentas, le llevaron a un empleado que le debía 60 millones de monedas de plata. Como el empleado no tenía plata para pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa e hijos, y que vendieran todo lo que tenían, Así, con el dinero de esa venta, la deuda quedaría pagada. Pero el empleado se arrodilló delante del rey y le suplicó: “Señor, deme usted un poco más de tiempo y le pagaré todo lo que le debo”. El rey sintió compasión d...
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